Descubre cómo Hoope conquistó la gran distribución con Sidely

Descubre cómo Hoope conquistó la gran distribución con Sidely

Cómo conquistó Hoope la gran distribución con Sidely

caso de éxito hoope x sidely
Facings en tienda: desafíos y técnicas para impulsar las ventas

Facings en tienda: desafíos y técnicas para impulsar las ventas

¿Qué es el facing en una tienda? ¿Cómo se calcula y cómo negociar para conseguir más? Método y ejemplos prácticos.

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En resumen

8 min de lectura

  • El facing es una técnica de marketing de exposición de productos destinada a maximizar la facturación y favorecer la rotación de stocks.

  • Designa tanto el hecho de colocar los productos en la parte delantera del lineal como el número de unidades expuestas para estimular las ventas.

  • La implantación vertical organiza los productos por columnas, favoreciendo la equidad entre marcas y la comparación directa por parte del cliente.

  • La implantación horizontal prioriza una jerarquía por niveles, situando los productos más rentables o estratégicos a la altura de los ojos.

  • El éxito comercial depende también de la ubicación en las ‘zonas calientes’ de la tienda y del uso complementario del cross merchandising.

  • La elección de la estrategia de implantación varía según las limitaciones del espacio de venta y los objetivos de rentabilidad del distribuidor.

El facing o frontal de producto es una técnica de marketing que consiste en disponer los artículos en un punto de venta para maximizar la facturación. Nacida en la gran distribución, esta práctica se ha extendido a todos los tipos de tiendas físicas.

‍En este artículo, Sidely repasa los conceptos clave de esta herramienta fundamental de merchandising para la rentabilidad de distribuidores y marcas.

‍Analizaremos las definiciones y ventajas del facing, las distintas técnicas de implantación, su impacto en la relación distribuidor-proveedor y, por último, las estrategias de las marcas para reforzar su presencia en los puntos de venta.


Facing en tienda: definición

El facing en una tienda se refiere a los productos expuestos de cara al cliente en los lineales o estanterías. En español suele traducirse como “frontal”, “cara” o simplemente utilizarse el término anglosajón.

Por extensión, el término también puede designar el número de unidades de un producto expuestas en primera línea, de ahí la expresión "número de facings" o "número de frontales".

‍En el día a día de los jefes de sección, hacer facing (o frenteo) consiste en recolocar los productos en la parte delantera de la balda. Y hacer su facing implica organizar o surtir los lineales (o incluso los escaparates). Dependiendo del contexto, el término hace referencia a la técnica de merchandising o a la acción de ordenar (o reponer) los lineales.

‍El interés de contar con un número elevado de facings radica en aumentar la exposición del producto, lo que estimula las ventas. Una mayor visibilidad suele traducirse en una alta rotación, lo que exige una reposición frecuente y, por lo tanto, una gestión óptima del stock.

‍Para el punto de venta, el facing ayuda a desarrollar la facturación y la imagen. Para las marcas, también sirve para diferenciarse de la competencia.

‍💡 Aunque el término facing suele referirse a una disposición en la que el producto queda orientado de frente al consumidor, existen algunas excepciones: se habla de facing plano (o en plano) para las cubetas de congelados o productos frescos, o de presentación lateral o en percha para las prendas de ropa, cuyas dimensiones no permiten presentarlas de frente a los clientes.

Impacto del facing en el rendimiento comercial

Los clientes prefieren encontrar estantes bien abastecidos, sinónimo de abundancia y disponibilidad.

Además de dinamizar las ventas, el facing contribuye a numerosos objetivos comerciales y de marketing: 

  • Mejorar el aspecto visual de los lineales;

  • Optimizar la imagen de la enseña a través de estanterías ordenadas y cuidadas;

  • Facilitar la comparación de productos y precios;

  • Hacer que los productos resulten más atractivos;

  • Simplificar la búsqueda de artículos;

  • Fomentar las compras por impulso;

  • Aumentar el ticket medio;

  • Revitalizar las zonas con caída de ventas;

  • Impulsar las novedades y las ofertas promocionales.

Efecto masa

El efecto masa en la distribución consiste en exponer un producto en gran cantidad en un lineal o expositor PLV, generando así una visibilidad de gran impacto. Esto influye en la psicología del consumidor, quien asocia la cantidad con la popularidad y la alta demanda. Esta estrategia suele incentivar la compra por impulso y refuerza la percepción de una oferta limitada o exclusiva. El efecto masa se utiliza habitualmente para estimular las ventas y atraer la atención hacia productos en promoción o novedades.


¿Cómo hacer un buen facing?

Para maximizar la visibilidad de los productos y dinamizar las ventas de forma eficaz, los retailers aplican una serie de prácticas bien establecidas:

  • Optimizar el espacio alineando los productos para aprovechar todo el ancho del estante;

  • Reponer con frecuencia las estanterías para garantizar la visibilidad continua del producto;

  • Evitar sobrecargar el lineal y mantener una presentación despejada y atractiva;

  • Favorecer la rotación de stocks mediante el criterio FIFO (primero en entrar, primero en salir);

  • Aportar claridad y organización a la oferta con productos ordenados y las etiquetas orientadas hacia el cliente;

  • Ajustar el número de facings al rendimiento comercial de cada referencia.

💡 Al revisar los estantes, los reponedores adelantan los artículos hacia primera línea para gestionar mejor el reaprovisionamiento de la tienda y asegurar el cumplimiento de las fechas de caducidad en productos de alimentación. También corresponde a los delegados comerciales o gestores de punto de venta visitar las tiendas para revisar los surtidos y comprobar que se mantiene el número acordado de facings; las marcas también están muy involucradas en la optimización del facing.


Los diferentes tipos de implantación en el lineal

Existen diferentes tipos de implantación en los comercios, y su elección depende tanto de la estrategia de la cadena como de las limitaciones del espacio de venta.‍

Implantación vertical

La implantación vertical consiste en colocar los productos de una marca verticalmente a lo largo de varias baldas, creando un efecto de columna. Cada nivel contiene productos de distintas marcas.

Es la disposición más equitativa para las marcas, ya que ninguna queda más a la altura de los ojos que las demás. Sin embargo, el centro de la góndola estará muy cotizado, ya que es la zona que genera las mejores cifras de ventas. Por ello, las cadenas suelen reservar este espacio para sus marcas de distribuidor (MDD) o cederlo a precios elevados.

Para los consumidores, la implantación vertical facilita la comparación entre diferentes marcas para un mismo producto, siempre que el pasillo ofrezca suficiente distancia para que todas las opciones entren en su campo visual.‍

El facing vertical se emplea con frecuencia en tiendas de proximidad debido a la optimización de la superficie en planta. También evita problemas de accesibilidad a las alturas.


implantation verticale linéaire

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Implantación horizontal

La implantación horizontal se utiliza para colocar los productos (o gamas) de una marca uno al lado del otro a lo largo de una misma balda.

De este modo, el lineal clasifica las marcas por niveles, lo que generalmente genera una jerarquía: marcas premium arriba y opciones de descuento o de entrada de gama en la parte inferior. El sector retail asume que el cliente siempre buscará lo que necesita y que conviene promocionar los artículos con mayor margen ubicándolos en el campo de visión por defecto.

Como es lógico, existe una fuerte competencia por conseguir las baldas situadas a la altura de los ojos. En ellas es habitual encontrar los productos más rentables, las promociones del momento o los artículos de temporada. Si la distribución es uniforme entre estantes, la comparación de precios entre marcas competidoras resulta mucho más sencilla.

El facing horizontal suele adecuarse mejor a grandes superficies. En el sector de la alimentación se observa en todos los formatos, desde tiendas de conveniencia hasta hipermercados. Fuera de la alimentación, en cambio, se suele encontrar una combinación de implantaciones; por ejemplo, vertical en cabecera de góndola y horizontal en el lineal.

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implantation horizontale linéaire

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Ventajas e inconvenientes de los tipos de implantación

Criterios

Implantación Vertical

Implantación Horizontal

Principales ventajas

- Ahorro de espacio en suelo;
- Facilidad de acceso para los clientes;
- Representación equitativa de las marcas;
- Uso óptimo de la altura;
- Segmentación por categorías o tamaños.

- Claridad en las gamas;
- Ideal para gamas amplias;
- Presentación más ordenada y uniforme;
- Jerarquización con productos premium arriba;
- Comparación de precios más sencilla.

Principales inconvenientes

- Posible sobrecarga visual;
- Gestión de stocks más compleja;
- Menor jerarquía visual vertical.

- Requiere más espacio en suelo;
- Menos flexible para optimizar el espacio vertical y la exposición.

Superficie adecuada

Espacios reducidos (aunque requiere profundidad en el pasillo para visualizar la oferta).

Grandes superficies, tiendas con pasillos largos.

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Implantación mixta: el facing en bloque o cruzado

También es posible optar por una organización híbrida: la implantación en bloque combina las presentaciones vertical y horizontal. Los facings pueden sumarse tanto a lo alto como a lo ancho, formando bloques compactos de producto.

Reposición: impacto en la rentabilidad

La disponibilidad del surtido es un factor decisivo para los consumidores, que hacen sus compras donde encuentran sus marcas preferidas. Al evitar el riesgo de roturas en el lineal, la reposición se convierte en un elemento determinante para la rentabilidad de las secciones y del punto de venta. Por otra parte, reponer con regularidad asegura una rotación adecuada del stock, indicador clave de rentabilidad. La frecuencia de reposición depende del número de facings, que puede evaluarse mediante el COS (Coeficiente de Ocupación del Suelo): un equilibrio correcto entre el espacio concedido en el lineal y la demanda optimiza las existencias en tienda y evita tanto las roturas como el sobrestock.

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El facing en la relación distribuidor / proveedor

En la gran distribución, la organización de los lineales se define generalmente a nivel central de la enseña. Posteriormente, los jefes de sección ejecutan la implantación de los productos siguiendo la estrategia marcada por el equipo de merchandising.

‍Para maximizar la rentabilidad por metro de lineal, los supermercados e hipermercados recurren a software de merchandising que permite simular planogramas y proyectar su rendimiento potencial.

‍La lógica del facing es simple: los distribuidores asignan a cada referencia un espacio proporcional a su aportación a la facturación de la categoría correspondiente. Así, cuando una marca incrementa su cuota de mercado en una categoría, puede solicitar de forma justificada un facing mayor.

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Negociaciones comerciales y control de presencia

Los fabricantes pactan la ubicación de sus referencias durante las negociaciones anuales. A las marcas les interesa cerrar acuerdos de referenciamiento que estipulen un número mínimo de facings, especialmente ante lanzamientos o campañas promocionales.‍

Las marcas líderes suelen facilitar guías de merchandising para ello (¡también diseñan sus propios planogramas!). En acciones especiales, los elementos de PLV (cabeceras de góndola, muebles específicos, etc.) también pueden fijar contractualmente un número de facings.

‍Sin embargo, los distribuidores suelen reservarse la libertad de ajustar los facings según la rotación y las ventas reales, y los jefes de sección adaptan la disposición al espacio disponible en tienda. Además, las tiendas independientes cuentan con mayor autonomía en su surtido, lo que obliga a las marcas a auditar de forma constante su distribución numérica en cada establecimiento, más allá de lo pactado inicialmente con la central de compras. Por último, las cadenas no dudan en cobrar elevadas cuotas de posicionamiento para conceder los mejores espacios del lineal.

‍Por todo ello, una marca nunca tiene garantizada una visibilidad máxima ni permanente. De ahí que sea indispensable realizar un seguimiento continuo sobre el terreno para comprobar el cumplimiento de los acuerdos y salvaguardar la presencia de los productos.

‍Para optimizar las auditorías de lineal, los delegados comerciales y gestores de punto de venta emplean un CRM de retail execution.

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Cómo puede su marca conseguir más facings en las tiendas

Como hemos visto, los retailers asignan el espacio a un producto según su contribución a las ventas globales de la categoría.

No hay secretos: para conseguir más facings, ¡debe mejorar sus resultados comerciales!

‍En Sidely, recomendamos a los fabricantes actuar sobre tres palancas clave para impulsar sus ventas en la distribución moderna y ganar facings: potenciar la comunicación, perfeccionar el merchandising y optimizar la auditoría en el punto de venta.‍

1) Visibilidad y notoriedad: reforzar la comunicación de marca

Cuando sus campañas publicitarias despiertan interés hacia sus productos, los retailers están más abiertos a darles mayor visibilidad para responder a la demanda y maximizar las ventas.

El entorno digital ofrece oportunidades excepcionales en alcance: al trabajar sus propios canales online, dispone de una plataforma sin límites a la vez que controla la inversión y evalúa el retorno. Asimismo, las técnicas actuales de web-to-store o la publicidad geolocalizada permiten atraer a los compradores a las tiendas físicas.

‍En sectores como la alimentación, los medios masivos tradicionales —televisión, radio o publicidad exterior— siguen siendo fundamentales para lograr una visibilidad masiva.

‍Tanto si invierte en canales digitales como tradicionales, el objetivo es tomar la iniciativa y presentar a las cadenas la evidencia indiscutible de una demanda al alza.‍‍

2) Mejorar el Merchandising y las acciones comerciales en el punto de venta

El resto se decide en el propio lineal.

Al margen del espacio concedido, el merchandising debe aumentar la visibilidad y el atractivo de sus productos. Campañas de activación, acciones promocionales o material PLV pueden lograr que ciertas referencias superen a la competencia aun estando en ubicaciones menos estratégicas.

Y cuando los distribuidores observan un rendimiento comercial imprevisto, se muestran más receptivos a conceder mejores ubicaciones, como cabeceras de góndola, stoppers o montajes especiales. Conviene recordar que las promociones fijadas por contrato no impiden proponer acciones tácticas durante el año para dinamizar las ventas.

De ahí la relevancia del trade marketing, enfocado en la colaboración entre fabricante y distribuidor para desarrollar iniciativas conjuntas que aporten valor a ambas partes, evitando buscar el beneficio a costa del socio comercial.

💡 Análisis comparativo: suele ser recomendable probar diferentes mecánicas en varios puntos de venta y respaldarse en los mejores datos para extrapolar la estrategia a toda su red.


3) Auditorías de lineal: supervise eficazmente su presencia en tienda

Por último, cualquier empresa que busque incrementar sus resultados en el punto de venta debe dotarse de herramientas para auditar la correcta ejecución en tienda. Esto abarca desde la presencia efectiva del producto en las baldas hasta el merchandising que respalda sus ventas.

‍Con el CRM Sidely, sus comerciales y gestores de punto de venta realizan auditorías de lineal en pocos clics: control de implantación, cuota de lineal, análisis de la competencia... La app móvil agiliza los reportes e incluso facilita la toma de pedidos a pie de lineal.‍

Sidely opera en entornos multicategoría, multimarca y multiformato, y calcula de forma automática su distribución numérica.

Y para potenciar aún más su rentabilidad, Sidely le ayuda a planificar sus rutas comerciales en unos clics, optimizando las comprobaciones de presencia en los puntos de venta.

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Por último, recuerde que el número de facings no es el único factor determinante en las ventas de un producto. En un supermercado resulta crucial posicionar los artículos en las zonas calientes del establecimiento y en los mejores tramos del propio lineal.

Con este objetivo, las marcas apuestan por tener presencia en distintas zonas dentro de la misma tienda. El cross merchandising o venta cruzada es un claro ejemplo: consiste en ubicar productos junto a artículos complementarios, como el carbón vegetal junto a las barbacoas o las cremas de cacao cerca de los preparados de repostería. Las zonas de cajas también resultan idóneas para artículos de compra por impulso.

¡Ahora ya domina a la perfección el mundo del facing! Solo nos queda desearle ¡muchas ventas!

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