Descubre cómo Hoope conquistó la gran distribución con Sidely

Descubre cómo Hoope conquistó la gran distribución con Sidely

Cómo conquistó Hoope la gran distribución con Sidely

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Vender su queso en el sector HORECA: colaboraciones y canales cortos con los restauradores

Vender su queso en el sector HORECA: colaboraciones y canales cortos con los restauradores

¿Cómo vender sus quesos en el sector Horeca? Descubra las claves para convencer a los restauradores, estructurar su oferta y desarrollar colaboraciones duraderas.

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En resumen

8 min de lectura

  • La venta en el canal HORECA exige un enfoque personalizado basado en relaciones humanas sólidas y una gran regularidad.

  • El queso se consolida ahora como un ingrediente creativo y un sello gustativo en el centro del plato de los restaurantes.

  • Los restauradores priorizan a socios fiables que garanticen una estabilidad intachable en cuanto a calidad, higiene y trazabilidad.

  • La creación de una oferta adaptada (formatos específicos, logística simplificada) es decisiva para reducir la carga mental de los chefs.

  • La fidelización se apoya en una presencia activa sobre el terreno, un acompañamiento formativo de los equipos y el uso de herramientas CRM para gestionar la relación comercial.

Para un productor o afinador, la restauración comercial (canal Horeca: hoteles, restaurantes y cafeterías) representa un canal de venta con un alto valor añadido.

En el mercado del queso, la venta en Horeca se basa ante todo en las relaciones humanas, la calidad del producto y la constancia del vendedor. Los hosteleros buscan socios de confianza, capaces de ofrecer productos coherentes con su carta y su identidad culinaria.

Colaborar con chefs, empresas de catering u hoteleros exige, por tanto, un enfoque más específico, más personalizado y más flexible.

En este artículo, le ofrecemos un panorama completo de las tendencias, expectativas y buenas prácticas para vender con éxito su queso en el canal Horeca: desde el primer contacto hasta la fidelización.

El papel del queso en la restauración francesa

Tendencias culinarias: de la tabla tradicional a la creatividad quesera

El queso ya no es un mero acompañamiento: es un elemento de diferenciación culinaria y de identidad.

Durante mucho tiempo relegado al final de la comida, el queso se impone ahora como un ingrediente creativo en el centro del plato. La tradicional tabla de quesos da paso, en algunos establecimientos, a platos combinados más ligeros y estéticos: láminas de comté sobre verduras confitadas, queso fresco de cabra con miel o confitura de cebolla, corteza caramelizada sobre una crema de temporada... ¡Usted elige la receta que más le guste!

De este modo, el queso se convierte en una seña de identidad gustativa, trabajada con el mismo espíritu que las salsas o los vinos.

Al mismo tiempo, los formatos se diversifican. Tablas de aperitivo para compartir, bocados fundentes, mini-porciones para picar o postres reinventados: cada tipo de establecimiento propone sus combinaciones estrella.

Como prolongación de esta diversificación, la apertura de nuevos conceptos contribuye a redefinir el lugar del queso en la gastronomía francesa y en los hábitos de consumo. Bares de queso, raclettes reinventadas, fondues gourmet: estos formatos se multiplican en las grandes ciudades y dan testimonio de la vitalidad de la categoría.

Las expectativas de los hosteleros: calidad, regularidad, origen

Los hosteleros buscan, ante todo, un producto constante y que aporte valor.

Que aporte valor, porque sus clientes acuden al restaurante para vivir una experiencia, descubrir sabores que no consumen en casa. Por tanto, el queso debe sorprender: por su calidad, su originalidad o su capacidad para salir de los caminos trillados. Lejos del tradicional comté o roquefort, por decirlo de forma sencilla.

Constante, porque un cliente vuelve cuando sabe que encontrará la misma calidad en cada visita. Hoy en día es un criterio esencial, en una época en la que salir a cenar fuera se ha convertido en una decisión meditada. Los clientes no quieren sorpresas desagradables.

Según la UMIH (Unión de Profesionales de la Hostelería francesa), en 2025, la afluencia a los establecimientos cayó entre un 15 y un 20 % respecto al verano anterior. En ciertas zonas turísticas, la caída de la facturación alcanza incluso del -25 al -35 % en bares y restaurantes.

En un contexto en el que el poder adquisitivo se encuentra en el centro de las preocupaciones, cada salida debe estar a la altura. Por eso, los hosteleros conceden una importancia crucial a la estabilidad de la experiencia que ofrecen, sin dejar de buscar contar una historia, hacer viajar a sus clientes.

En resumen, sacarlos de la rutina.

Y sí, un queso también puede lograrlo.

Los criterios principales de los hosteleros:

  • regularidad en el sabor y la maduración;

  • trazabilidad y sellos de calidad (DOP, artesano, leche cruda);

  • frescura e higiene intachables;

  • precio justificado por la calidad y el servicio.

Los quesos que más fidelizan a los establecimientos son aquellos que combinan un origen identificable y coherencia sensorial.

El impacto del locavorismo y los circuitos cortos

📌 El locavorismo o movimiento locávoro es un movimiento internacional que aboga por la compra de productos alimentarios locales y el consumo de alimentos producidos en un radio de 100 a 250 kilómetros como máximo alrededor del domicilio (el radio exacto sigue siendo objeto de debate). Fuente: Wikipedia

El locavorismo transforma profundamente el aprovisionamiento de los restaurantes. Más del 60 % de los hosteleros franceses afirma priorizar los productos locales y de temporada, según FranceAgriMer.

En el caso del queso, esta tendencia es aún más marcada: uno de cada dos hosteleros declara comprar regularmente a un productor o afinador regional. Y con razón: es un producto que encaja de forma natural en esta búsqueda del origen. Arraigado en el terruño, elaborado con leche local, a menudo protegido por una denominación de origen, el queso encarna por sí solo la identidad regional. Solo algunas excepciones, como la mozzarella o el parmesano, escapan a esta lógica. Pero por motivos similares: también son productos tradicionales, estrechamente ligados a un terruño, aunque este se sitúe al otro lado de los Alpes.

Este enfoque locávoro se apoya en tres pilares:

  • cualitativo: productos más frescos, sabor con carácter;

  • marketing: valorización en la carta («Tomme de la granja X, a 15 km del restaurante»);

  • relacional: trato directo y confianza duradera con el productor.

Pero apostar por lo local implica también nuevas exigencias logísticas: volúmenes irregulares, entregas fragmentadas, precios más elevados. Por eso, los productores deben estructurar su oferta (mutualización, cooperativas, entregas planificadas...) para responder a las exigencias del canal Horeca.

Cómo abordar y convencer a un hostelero

Identificar a los interlocutores adecuados y preparar el argumentario

Convencer a un hostelero exige comprender con quién se está hablando. Un chef independiente no tiene las mismas prioridades que un grupo hotelero, del mismo modo que un hotel no tendrá las mismas necesidades para su desayuno continental que para su cena gastronómica.

Tipo de establecimiento

Interlocutor clave

Expectativa principal

Restaurante independiente

Chef / propietario

Sabor, flexibilidad, constancia

Grupo / cadena

Comprador

Precio, volúmenes, logística

Hotel / restauración colectiva

Responsable de F&B

Regularidad, trazabilidad

Bar de vinos / bistró

Gerente

Productos con identidad y valorizables

Antes de concertar una cita:

  • analice la carta y el posicionamiento;

  • identifique los quesos que ya ofrecen;

  • prepare un argumentario a medida (sabor, uso culinario, procedencia, servicio);

  • proponga una cata breve pero muy enfocada, de 2 a 3 referencias como máximo. Es preferible presentar tres productos coherentes que un catálogo entero que no encaje.

El hostelero quiere entender rápidamente qué valor añadido aporta usted.

Para ello, apóyese en una ficha de cualificación de establecimientos. Le ayudará a identificar cuáles representan un verdadero potencial comercial y a descartar aquellos que podrían absorber tiempo para obtener muy pocos resultados.

Diseñar una oferta adaptada (formatos, precios, logística)

Elaborar una oferta adaptada requiere tiempo, ajustes y, a veces, varios intentos. Rara vez se acierta a la primera. Para perfeccionar su propuesta, dialogue con sus clientes actuales. Pregúnteles qué es lo que más aprecian de sus productos, de sus servicios o de su logística. Estos comentarios prácticos le permitirán concebir una oferta verdaderamente lista para usar orientada a los hosteleros.

Porque eso es lo que esperan: porciones calibradas, envases adaptados, entregas periódicas y, sobre todo, sencillez operativa. No quieren tener que complicarse: usted está allí para aportarles soluciones, no inconvenientes.

Como proveedor, su papel consiste en ser fiable, constante y transmitir tranquilidad. Y esa fiabilidad tiene un valor. Justifica sus precios. Entre dos opciones, los hosteleros casi siempre elegirán a aquel en quien confían, que les ahorra tiempo y les reduce la carga mental.

Formatos preferentes:

  • porciones individuales para tablas o buffets;

  • bloques para rallar o cortar;

  • cubos, lonchas o rallados para cocina;

  • mini-quesos o quesos temáticos para el aperitivo.

Política de precios:

  • coherencia entre precio y uso (precio/kg ≠ precio/porción);

  • condiciones diferenciadas según el volumen o la frecuencia;

  • estabilidad y transparencia en las subidas.

Logística:

  • entregas puntuales y fechas de caducidad adecuadas;

  • envasado adaptado a la hostelería;

  • comunicación proactiva en caso de rotura de stock.

Poner en valor la calidad del producto: cata, storytelling, procedencia

El queso se vende por el sabor... pero también por la historia que lo rodea. Una cata bien dirigida puede ser suficiente para iniciar una colaboración. Y ese es su objetivo: conseguir ese primer pedido que le abrirá las puertas del establecimiento.

Mantener la relación comercial a largo plazo

Fidelización: visitas periódicas, escucha, reactividad

Los hosteleros se mantienen fieles cuando la confianza es recíproca. Y esta confianza se construye a lo largo del tiempo, mediante gestos sencillos pero constantes: regularidad en las entregas, rapidez de respuesta ante imprevistos, transparencia en las condiciones... Las mismas acciones que le permitieron convertir a su cliente potencial en cliente le permitirán convertir a sus clientes en clientes activos recurrentes.

Y son estos elementos los que marcarán la diferencia entre ser un proveedor común y ser un verdadero socio. No se trata solo de convencer una vez, sino de cuidar la relación comercial. Esto implica visitas periódicas para comentar la carta, una llamada tras la entrega para comprobar que todo haya ido bien o una intervención rápida si surge algún problema.

Con sus clientes clave (el famoso 80/20), sea especialmente atento. Un problema no resuelto puede hacer que se decanten rápidamente por la competencia.

Sea también flexible: un detalle comercial a tiempo fideliza más que un largo discurso. Y no se moleste si trabajan con otros proveedores: usted no puede cubrir todas sus necesidades. Al contrario, dejarles esa libertad suele reforzar la relación. Sin embargo, manténgase alerta: no permita que un competidor les suministre sus referencias más estratégicas.

Formar al personal de sala

¿Es útil?

Si vende su queso a bistrós o restaurantes de barrio, el acompañamiento al personal de sala no siempre es necesario. En estos locales las cartas suelen ser sencillas, con pocas referencias de queso, y la clientela rara vez exige recomendaciones muy técnicas.

Sin embargo, un queso que cuenta una historia se vende mejor. Si ofrece una referencia poco conocida u original, tómese el tiempo de presentar el producto a quienes explican la carta. Para ello, acérquese sobre las 18:00 h, antes del servicio de cenas. Suele ser el momento en el que el equipo cena. Dedicando 5 minutos (no más, ya que están en su descanso), podrá captar su atención sin alterar su rutina. Si no es posible, prevea una porción extra reservada para una cata interna antes de que comience el servicio.

Por el contrario, si vende a restaurantes gastronómicos o con estrella Michelin, una formación más exhaustiva puede marcar la diferencia. El origen del queso, su afinado, los posibles maridajes o las técnicas de corte y servicio pueden formar parte fundamental de la experiencia del cliente.

En cualquier caso, formar al personal de sala crea coherencia entre la cocina y el discurso frente al comensal. Un equipo bien (in)formado se convierte en un canal de confianza y, a menudo, en su mejor embajador ante los clientes.

Herramientas que conviene facilitar:

  • fichas de producto y maridajes gastronómicos;

  • argumentarios de venta simplificados;

  • cartas o soportes visuales para las tablas;

  • mini-formaciones de temporada.

Utilizar un CRM de campo para centralizar contactos y pedidos

El seguimiento comercial no puede depender únicamente de la memoria o de un cuaderno de notas en papel. Hoy en día, un CRM de campo diseñado para el sector Horeca es indispensable para gestionar eficazmente su actividad, hacer el seguimiento de sus clientes desde el primer contacto hasta su fidelización y automatizar parte de sus gestiones.

Con un CRM adaptado a la realidad del terreno, usted puede:

  • Centralizar la información de sus clientes: contactos, historiales, pedidos, conversaciones anteriores...

  • Preparar sus visitas de forma eficaz: antes de cada cita, sabrá con quién habla, qué trataron la última vez y cuál es el motivo de su visita.

  • Tomar pedidos directamente in situ, solicitar la firma del albarán en la tablet y dar paso de inmediato al equipo de facturación.

  • Programar recordatorios de entrega para no pasar nada por alto.

  • Planificar un recordatorio automático dos semanas antes del próximo pedido previsto para contactar a su cliente.

  • Analizar las ventas por zona, por gama o por tipo de establecimiento.

  • Hacer un seguimiento de sus objetivos comerciales para saber en qué punto se encuentra.

  • Anticipar los picos de temporada con acciones comerciales dirigidas.

  • Compartir información con su responsable sin tener que repetirlo todo: sabrá lo que ocurre sobre el terreno, podrá acompañarle mejor y, por tanto, ayudarle a vender más.

Un buen CRM le ahorra tiempo para que pueda concentrarse en lo que verdaderamente importa: la relación con el cliente y el crecimiento de la facturación.

Vender queso en el canal Horeca es mucho más que entregar un producto: es crear una alianza culinaria y humana.

Los hosteleros buscan fiabilidad, cercanía y autenticidad.

Para triunfar en este mercado tan exigente, un productor debe:

  • garantizar la constancia y la regularidad de sus quesos;

  • apostar por un enfoque local y transparente;

  • acompañar a sus clientes con escucha y pedagogía;

  • dotarse de herramientas para gestionar eficazmente su relación comercial.

El queso es un producto vivo.

Y, como todo producto vivo, requiere una relación duradera basada en la pasión, el rigor y la confianza.

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