Descubre cómo Hoope conquistó la gran distribución con Sidely

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Cómo conquistó Hoope la gran distribución con Sidely

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Fuerza de ventas mixta: ¿lo mejor de ambos mundos combinados?

Fuerza de ventas mixta: ¿lo mejor de ambos mundos combinados?

Descubra qué es una fuerza de ventas mixta, cómo funciona y por qué las marcas combinan equipos internos y externalizados para optimizar su presencia sobre el terreno.

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En resumen

7 min de lectura

  • La fuerza de ventas mixta es un modelo híbrido que combina equipos internos y proveedores externos para una gestión estratégica y una ejecución operativa óptima.

  • Este modelo permite a las empresas ajustar su presencia sobre el terreno según sus necesidades específicas: picos estacionales, lanzamientos de productos o cobertura de zonas geográficas extensas.

  • La distribución entre equipos se realiza generalmente por zona geográfica, tipología de puntos de venta o naturaleza de las misiones de campo.

  • El uso de un CRM único para todas las fuerzas de ventas es indispensable para armonizar los métodos, centralizar los datos y garantizar una visión de gestión coherente.

  • Un CRM compartido facilita enormemente la medición comparativa del rendimiento entre las fuerzas internas y externas, permitiendo así una optimización constante de la organización comercial.

Las marcas cuya presencia en tienda condiciona el rendimiento comercial buscan hoy en día un modelo capaz de conciliar control estratégico, flexibilidad operativa y máxima cobertura sobre el terreno. Es en este contexto donde la fuerza de ventas mixta se impone como una organización eficaz.

Este modelo híbrido responde a un reto creciente de los fabricantes, distribuidores o actores del sector Horeca: el de desplegar una ejecución sobre el terreno homogénea a pesar de la diversidad de las redes, la volatilidad de los volúmenes y los picos de actividad estacionales.

En este artículo, repasamos primero los diferentes tipos de fuerzas de ventas de campo, indispensables para comprender bien la lógica de la fuerza de ventas mixta. A continuación, descubrirá cómo funciona concretamente una organización híbrida, cómo se distribuyen las misiones entre el equipo interno y el externo, y en qué situaciones recurren a ella las marcas. Por último, abordaremos una pregunta clave para los directores comerciales: ¿deben los equipos internos y externalizados utilizar el mismo CRM para sacarle el máximo partido, y cómo implementar una colaboración eficaz y segura?

¿Qué es una fuerza de ventas de campo?

Para comprender qué es una fuerza de ventas mixta, resulta interesante empezar por el principio: la fuerza de ventas de campo.

Designa al conjunto de comerciales que se desplazan físicamente por una zona geográfica para representar a una marca, vender sus productos, ejecutar la estrategia comercial y asegurar su presencia sobre el terreno. A diferencia de los equipos sedentarios (basados en la sede central o en televenta), estos equipos operan directamente en los puntos de venta: supermercados, hipermercados, bares, restaurantes, hoteles, farmacias o tiendas especializadas.

La fuerza de ventas de campo puede adoptar varias formas de organización que vamos a ver juntos.

Los diferentes tipos de fuerzas de ventas de campo

Existen varias organizaciones según las necesidades de las marcas:

Las fuerzas de ventas internas

Una fuerza de ventas de campo interna agrupa a los comerciales asalariados (jefes de sector, gestores de punto de venta, comerciales Horeca...) de la marca encargados de visitar los puntos de venta en una zona geográfica determinada.

Gestionan la relación comercial, negocian los pedidos y garantizan la ejecución de los acuerdos en tienda. Su función incluye también la recopilación de datos sobre el terreno, el seguimiento del rendimiento y la transmisión de información a la central.

Es el equipo que traslada directamente la estrategia comercial de la marca sobre el terreno.

Las fuerzas de ventas externalizadas

Una fuerza de ventas externalizada (o externa) agrupa a comerciales no contratados directamente por la marca, sino por una agencia comercial especializada. Estos equipos representan a la marca sobre el terreno y realizan las mismas funciones que una fuerza de ventas interna: visitas a tiendas, negociación, visual merchandising, despliegue de promociones, toma de datos de campo y reporting.

Intervienen en nombre de la marca, a menudo en el marco de un contrato definido (duración, alcance, objetivos, reporting, zonas).

La externalización permite a las empresas reforzar o complementar su presencia en el punto de venta sin necesidad de contratar directamente.

Las fuerzas de ventas suplementarias o de refuerzo

Una fuerza de ventas suplementaria es un equipo comercial externalizado y temporal, puesto a disposición de una marca para reforzar puntualmente su presencia sobre el terreno. A diferencia de una fuerza de ventas externalizada clásica, que puede operar a largo plazo, la fuerza de ventas de refuerzo responde a una necesidad precisa, limitada en el tiempo: acción promocional, lanzamiento de producto, fuerte estacionalidad, sobrecarga de trabajo o bajas del personal interno.

Es suministrada por una agencia comercial especializada, que recluta, gestiona, forma y dirige a estos comerciales.

Las fuerzas de ventas mixtas

Existe igualmente un modelo híbrido que combina equipos internos y refuerzo externo según los períodos, zonas u objetivos. Es la fuerza de ventas mixta.

Designa una organización comercial que combina un equipo interno (empleados de la marca) y un equipo externalizado (agencia comercial). Ambos trabajan conjuntamente en un perímetro definido para asegurar una cobertura de campo óptima.

Este modelo permite a las marcas beneficiarse del control interno y, al mismo tiempo, aprovechar la flexibilidad y la capacidad de ejecución de una fuerza externa.

Es en este modelo en el que nos centraremos con más detalle.

¿Cómo funciona una fuerza de ventas mixta?

La organización varía según los objetivos, pero se basa generalmente en tres enfoques:

Distribución geográfica

El equipo interno cubre las zonas estratégicas; el equipo externo gestiona las zonas secundarias o de difícil acceso.

Distribución por tipología de tiendas

Interno para las cuentas clave, cadenas prioritarias o zonas de gran potencial; externo para tiendas intermedias, refuerzos o redes específicas (por ejemplo: proximidad, Horeca, grandes superficies especializadas).

Distribución por tareas o misiones

Los comerciales internos se concentran en la relación comercial, las negociaciones, las visitas de alto valor añadido y la gestión estratégica.

Los equipos externalizados se encargan del merchandising, las acciones promocionales, los relevamientos de datos o las visitas adicionales.

De este modo, la marca obtiene una organización al mismo tiempo estratégica y operativa.

¿Por qué elegir un modelo de fuerza de ventas mixta?

La combinación de una fuerza de ventas interna y una externalizada (fuerza de ventas mixta) permite obtener un modelo más ágil y mejor adaptado a las realidades de la calle. Las marcas que han adoptado este modelo afirman encontrar un mejor equilibrio entre control, cobertura, flexibilidad y costes. Destacan como principales ventajas:

  • Una maximización de la cobertura del terreno: más tiendas visitadas y con mayor regularidad, sin contrataciones masivas.

  • El beneficio de un sólido liderazgo interno: el equipo interno mantiene el control sobre las prioridades comerciales y los objetivos.

  • Una mayor flexibilidad: el equipo cuenta con refuerzos periódicos en función de la estacionalidad, las promociones o los lanzamientos.

  • Una optimización de costes: los recursos externalizados se pueden ajustar según las necesidades.

Ambos equipos desempeñan roles complementarios: el interno garantiza el control estratégico y el externo aporta la capacidad de ejecución.

¿Cuándo elegir un modelo de fuerza de ventas mixta?

Estas son las situaciones concretas y los motivos clave que llevan a una marca a adoptar este modelo híbrido.

Cuando la cobertura de campo interna ya no es suficiente

A los equipos internos a veces les falta tiempo o recursos para visitar todos los puntos de venta de una red. Combinarlos con una fuerza de ventas externalizada permite cumplir el objetivo de visitas o aumentar el número de tiendas cubiertas. También ayuda a intensificar la frecuencia de visita en las zonas prioritarias, o a cubrir rápidamente áreas secundarias o muy extensas geográficamente.

Por ejemplo, una marca cubre adecuadamente los hipermercados con sus comerciales internos, pero no los supermercados y tiendas de conveniencia. El equipo externo se hace cargo de estos últimos formatos.

Durante los picos de actividad: promociones, estacionalidad, lanzamientos

Este caso es bien conocido por todos: en momentos de gran intensidad (campañas navideñas, temporada de verano, promociones nacionales, lanzamientos de productos), el equipo interno no puede asumirlo todo. Apoyarse en una fuerza de ventas externa ayuda a desplegar rápidamente material PLV en un gran número de puntos de venta, asegurar la reposición, el facing y el merchandising intensivo en periodos clave y, por tanto, garantizar una ejecución homogénea en toda la red.

Por ejemplo, en el lanzamiento de una nueva gama en Horeca: el equipo interno gestiona la relación comercial, mientras que el equipo externo instala la publicidad en el lugar de venta (PLV) y realiza las degustaciones.

Cuando la marca desea acelerar un despliegue estratégico

Determinadas operaciones requieren una presencia física rápida y a gran escala. Combinar ambos tipos de fuerza de ventas de campo permite densificar la acción sobre el terreno durante unas semanas o meses y, de este modo, coordinar una campaña nacional en un tiempo récord.

Por ejemplo, una cadena nacional firma un nuevo plan de merchandising. El equipo interno dirige la estrategia; el equipo externo ejecuta el plan en las tiendas.

En caso de falta de personal interno (bajas, rotación, zonas vacantes)

La rotación es frecuente en el sector de las ventas sobre el terreno. Sin embargo, el negocio no puede esperar a que RR. HH. seleccione o sustituya un puesto clave. Recurrir a comerciales externalizados evita dejar zonas “huérfanas” sin cobertura y mantiene la relación con la tienda mientras se incorpora el nuevo responsable de zona. Esto previene pérdidas de espacio en el lineal y roturas de stock provocadas por la ausencia de un gestor de punto de venta o comercial.

Por ejemplo, una zona sur se queda sin comercial durante un mes: un equipo externo asume temporalmente el relevo.

Para gestionar diferentes tipologías de tiendas

Algunas marcas optan por gestionar las cuentas estratégicas con personal interno y las cadenas secundarias o complementarias con personal externo. Esto reserva los recursos propios para los puntos de venta de mayor valor y delega las tiendas más tácticas o que requieren más tiempo operativo.

Esto permite mantener a la fuerza de ventas interna más motivada: al centrarse en lo importante, vende más y permanece más tiempo fidelizada a la marca.

Equipo mixto: ¿deben utilizar los comerciales el mismo CRM?

Para responder rápidamente: sí.

Utilizar un CRM único para sus fuerzas de ventas internas y externas le garantiza una única fuente de información veraz: pedidos, tomas de datos, fotos, precios, roturas de stock, merchandising, visitas... todo queda centralizado, unificado y disponible para su análisis al instante. Sobre todo, todo se rige por la misma lógica: idénticos formularios, campos y procesos. Como resultado, las diferencias metodológicas entre el equipo interno y el externo desaparecen.

Esta es, además, una de las mayores ventajas: armonizar la calidad de las visitas. Como bien sabe, la información es la clave de todo. Cuando se recopila bajo un mismo esquema, se vuelve de inmediato más fiable, comparable y accionable.

Por tanto, un CRM único permite comparar mejor para gestionar mejor: seguimiento de visitas, análisis de objetivos, prioridades actuales, tareas no realizadas... ahorrará un tiempo considerable y verá con claridad dónde debe intervenir.

Esta coherencia facilita también la lectura del rendimiento entre territorios y entre los distintos tipos de redes de ventas. Algo imposible cuando cada uno utiliza informes diferentes, pero sumamente claro cuando todo se apoya en una herramienta común.

Por último, un CRM compartido le otorga el control total sobre la seguridad y la confidencialidad de sus datos. Una agencia externa maneja información de sus puntos de venta: con un solo CRM, usted controla los accesos, los permisos y las exportaciones. Y hay una buena noticia: incluso puede elegir una agencia que ya trabaje con su CRM. No habrá necesidad de imponerle una herramienta incompatible.

¿Cómo lograr en la práctica que internos y externos utilicen el mismo CRM?

Es viable siempre que el CRM esté diseñado para fuerzas de ventas mixtas y externalizadas.

Estos son los pasos a seguir:

Definir los roles y los permisos de acceso

Este es el punto esencial.

  • Equipos internos: acceso completo a su cartera, histórico y documentación.

  • Equipos externos: acceso limitado a las tiendas que tienen asignadas y permisos restringidos para la edición de datos confidenciales.

  • Managers: visión consolidada y seguimiento por equipo.

  • Dirección: supervisión global.

Un buen CRM debe permitir una configuración detallada y granular de estos permisos.

Centralizar todas las tiendas, contactos y datos

Los equipos internos y externos deben trabajar con:

  • las mismas fichas de tienda,

  • los mismos planes de acción,

  • los mismos históricos,

  • los mismos formularios de visita.

Esta es la condición indispensable para eliminar duplicidades y discrepancias en el seguimiento.

Crear formularios y tomas de datos comunes (adaptados a cada rol)

Los comerciales externos no cumplimentan la misma información que los internos.

Por lo tanto, se necesitan:

  • formularios comunes para la ejecución en el punto de venta (distribución numérica, precios, fotos...),

  • formularios especializados para los internos (oportunidades, negociaciones, previsiones...).

Un único CRM, pero con itinerarios adaptados a cada equipo.

Definir una planificación de visitas compartida

El equipo interno planifica → el externo ejecuta → todo se consolida en la misma herramienta.

El CRM debe permitir:

  • asignar visitas a los equipos externos,

  • monitorear la ejecución en tiempo real,

  • evitar visitar dos veces el mismo establecimiento,

  • garantizar la continuidad operativa.

Establecer una gobernanza de datos

Es necesario definir quién:

  • valida las tomas de datos,

  • revisa las fotografías,

  • corrige posibles errores,

  • gestiona las importaciones y exportaciones,

  • controla los accesos de las agencias.

Un equipo interno (habitualmente Sales Ops o el administrador del CRM) vela por la calidad de los datos.

Formar a los equipos (internos y externos)

El CRM debe ser lo bastante intuitivo como para que:

  • un gestor de punto de venta interno lo utilice con naturalidad,

  • un merchandiser externo pueda empezar a usarlo desde su primer día.

La formación debe ser breve, práctica y enfocada al trabajo de campo.

Medir, comparar y ajustar

Cuando todos utilizan el mismo CRM, resulta muy sencillo monitorizar:

  • la productividad interna frente a la externa,

  • la calidad de la ejecución,

  • la frecuencia de visitas,

  • la exhaustividad de los datos recogidos,

  • las desviaciones operativas por cadena o territorio.

A partir de ahí, podrá reajustar el equilibrio entre recursos internos y externos con mucha mayor rapidez.

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